La historia del territorio que hoy conforma la comuna de Laguna Blanca se encuentra profundamente vinculada al pueblo originario Aonikenk (Tehuelches del Sur), así como a los posteriores procesos de colonización ganadera y reforma agraria. Estudios arqueológicos realizados en el sur de la Patagonia dan cuenta de presencia humana desde el Pleistoceno tardío; específicamente, en el sector de Laguna Blanca se ha comprobado ocupación entre el tercer y segundo milenio antes del presente, con registros de hasta 2.280 años de antigüedad. Estos grupos correspondían a cazadores-recolectores, cuya subsistencia se basaba principalmente en la caza del guanaco y que dejaron evidencias culturales como instrumentos líticos y pinturas rupestres en distintos puntos del territorio.
Laguna Blanca constituyó históricamente un espacio estratégico de tránsito y asentamiento temporal, facilitando la conexión entre el interior continental y las costas del Estrecho de Magallanes, así como de los mares interiores. La disponibilidad de agua, fauna silvestre y vegas naturales convirtió a la cuenca lacustre en un área clave para la vida nómada de los Aonikenk, quienes ocuparon extensos territorios entre el río Santa Cruz y el Estrecho de Magallanes, adaptando su movilidad a los ciclos ambientales y, desde el siglo XVIII, a la incorporación del caballo.
A partir del siglo XIX, el territorio comenzó a experimentar un proceso sostenido de colonización pastoril, impulsado por la expansión ganadera en Magallanes. Hacia fines de ese siglo se consolidó la ocupación de amplias superficies en torno a Laguna Blanca, atraídas por la calidad de los suelos, la abundancia de agua y la presencia de recursos forestales. Este proceso se profundizó a mediados del siglo XX con la reforma agraria, iniciada durante el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez y continuada bajo la administración de Eduardo Frei Montalva, mediante la expropiación de grandes estancias y la creación de asentamientos campesinos, entre ellos “Cacique Mulato” y “El Ovejero”.

a las afueras del acceso de la cooperativa ¨Cacique Mulato¨. El cartel contiene la frase
¨Corporación de la reforma agraria, proyecto patagonia asentamiento cacique mulato, 1966¨.
En este contexto se fundó, el 7 de julio de 1967, la localidad de Villa Tehuelches, concebida como centro de servicios y vida comunitaria para la población rural del sector, en homenaje a los pueblos originarios del territorio. Si bien la comuna fue creada originalmente el 30 de diciembre de 1927 bajo el nombre de Morro Chico, posteriormente modificó su denominación y límites intercomunales mediante el Decreto Ley N.º 2.868, publicado el 26 de octubre de 1979. Finalmente, el 15 de octubre de 1980, en el marco del proceso de regionalización del país, se consolidó la comuna de Laguna Blanca, estableciendo a Villa Tehuelches como su capital comunal, cerrando un proceso histórico marcado por la presencia Aonikenk, la ocupación rural y la organización territorial del Estado.

La comuna de Laguna Blanca, en el corazón de la estepa magallánica que se extiende como un inmenso lienzo de tonos ocre y verde, donde la gente, animales, historia y paisaje se entrelazan. En esta tierra, marcada por cielos infinitos, horizontes sin fin y la imponente vastedad del territorio, la vida rural está profundamente influida por su geografía y sus características naturales, que dictan el ritmo de quienes la habitan.
Este entorno también guarda la memoria de los Aónikenk o tehuelches, quienes fueron los primeros en descifrar sus secretos y cuyo conocimiento del territorio dejo huellas que persisten en las practicas ganaderas y en el modo de habitar esta parte de la región. Aunque los procesos de colonización transformaron profundamente la región, borrando en gran medida las presencias visibles de los aónikenk, su legado persiste.
Marcelo Mayorga Zúniga
Doctor en Estudios Americanos